El engagement laboral atraviesa un momento decisivo. En Perú y en el mundo, el bajo compromiso de los colaboradores impacta directamente en la productividad, la retención del talento y la sostenibilidad del negocio. Frente a este escenario, cada vez más empresas están entendiendo que el engagement no es solo un desafío cultural, sino una oportunidad estratégica para rediseñar la experiencia del colaborador.
Los datos son claros. De acuerdo con Gallup, solo el 21% de los trabajadores en Perú se siente realmente comprometido con su trabajo. A nivel global, apenas el 23% de los empleados está plenamente engaged, y la falta de compromiso generó pérdidas de productividad estimadas en US$438 mil millones en 2024.
El engagement laboral es bajo a nivel local y global, y su impacto se refleja en menor productividad, mayor rotación y altos costos para las empresas.
Durante años, el compromiso laboral se trató como un asunto secundario. Hoy, esa mirada quedó atrás. Un bajo engagement se traduce en:
En mercados con escasez de talento especializado, el engagement se convierte en una palanca directa de competitividad.
El engagement laboral es estratégico porque influye directamente en los resultados del negocio y en la capacidad de retener talento.
Las personas ya no buscan solo estabilidad o compensación. Valoran bienestar, reconocimiento, conexión humana, flexibilidad y sentido. Cuando estas expectativas no se reflejan en la experiencia diaria, aparece una desconexión silenciosa: colaboradores que cumplen, pero no se involucran.
Cada vez más organizaciones buscan descubrir cómo crear experiencias laborales más significativas, alineadas con estas nuevas expectativas.
El compromiso no se decreta ni se logra con acciones aisladas. Se construye —o se pierde— en la suma de pequeñas experiencias cotidianas: un reconocimiento oportuno, un beneficio que realmente se usa, una comunicación cercana o iniciativas de bienestar accesibles.
El engagement laboral se construye a partir de pequeñas experiencias positivas que refuerzan la conexión diaria entre el colaborador y la empresa.
Cada vez más organizaciones están entendiendo que la experiencia laboral no solo debe ser funcional, sino también emocionalmente significativa. Diseñar entornos donde el trabajo se viva con mayor energía, disfrute y bienestar cotidiano no es un lujo, sino una condición para fortalecer el engagement.
Cuando las personas experimentan pequeños momentos positivos en su día a día —desde una pausa agradable hasta un gesto de reconocimiento—, la relación con el trabajo cambia: deja de ser solo una obligación y se convierte en una experiencia que suma.
Para avanzar de forma sostenible, muchas empresas adoptan enfoques estructurados inspirados en modelos como la jerarquía de necesidades de Maslow aplicada al trabajo:
Este enfoque permite pasar de iniciativas sueltas a experiencias integrales, donde cada acción cumple un rol claro.
Este cambio impulsa una evolución en las estrategias de engagement laboral. El foco ya no está únicamente en ofrecer beneficios, sino en integrarlos bajo una lógica común que acompañe la experiencia diaria del colaborador.
Aquí, muchas empresas están empezando a explorar cómo las organizaciones están rediseñando la experiencia del colaborador, pasando de beneficios aislados a ecosistemas integrados.
En ese camino, Edenred ha evolucionado hacia una propuesta integral que articula poder adquisitivo, bienestar, reconocimiento y conexión, entendiendo que el compromiso se construye a partir de experiencias cotidianas positivas.
Como señala Arnaud Erulin, Chief Operating Officer de Benefits and Engagement:
“El engagement impulsa el éxito del negocio. Hoy estamos viviendo un cambio fundamental: pasar de una visión funcional de los beneficios a una aproximación más ambiciosa, centrada en la experiencia del colaborador y en el compromiso que se construye en lo cotidiano.”
Las plataformas de engagement integran beneficios, bienestar y reconocimiento en una experiencia coherente para el colaborador.
Las organizaciones que fortalecen el engagement de forma consistente no solo retienen mejor a su talento; también desarrollan equipos más productivos, resilientes y alineados al negocio. En un mercado exigente, el engagement se consolida como una ventaja competitiva sostenible.
El engagement laboral no se compra ni se impone. Se diseña.
Y hoy, diseñarlo bien es una de las decisiones más estratégicas para asegurar competitividad y sostenibilidad.
Para las organizaciones que buscan avanzar en este camino, conversar con expertos en engagement laboral puede ser el primer paso para identificar oportunidades reales de mejora y construir experiencias del colaborador más sólidas y humanas.
Es la conexión emocional y conductual con el trabajo y la organización. Incluye compromiso, energía e involucramiento activo.
Porque impacta directamente en productividad, retención y resultados.
Diseñando experiencias coherentes del colaborador, fortaleciendo bienestar y reconocimiento, y adoptando enfoques integrales de engagement.